martes 9 de diciembre de 2008

Hasta dónde puede llegar el tipo de cambio en Argentina?

¿Hasta dónde puede llegar el tipo de cambio en Argentina?

Durante los últimos años, previo al inicio de la crisis financiera internacional, el Banco Central de la República Argentina (BCRA), tuvo que trabajar duro para preservar el tipo de cambio nominal que rondaba los $ 3 más menos 10 centavos.
Grandes fueron las críticas que recibió la autoridad monetaria por dicha política que tenía derivaciones inflacionarias. La respuesta a dichas críticas por parte del BCRA era que buscaba con dicha acción preservar la estabilidad cambiaria y al mismo tiempo, acumular reservas internacionales como un seguro anticrisis.
Los períodos turbulentos reivindicaron el accionar del BCRA en la acumulación de reservas internacionales, las cuales impidieron que la crisis externa se instale en la economía argentina generando episodios desagradables como ya están acostumbrados a vivir las familias argentinas.

Desde que se desató la crisis financiera internacional, el dólar en Argentina se apreció levemente pasando de los $ 3,10 que promediaba hasta los $ 3,15, valor que mantuvo hasta que el conflicto entre el gobierno argentino y el campo incrementó la incertidumbre provocando salida de depósitos del sistema financiero y dolarización de las carteras.
La respuesta del BCRA que dobló la apuesta, fue llevar al dólar a cotizar en un valor cercano a los $ 3,00, conjuntamente con la decisión de aplicar un alza en las tasas de interés pasivas, buscando de este modo, frenar la dolarización y la huida de depósitos al tiempo de fortalecer el ancla nominal de precios.
Pero desde hace un poco más de tres meses, el panorama económico es muy diferente en Argentina. Tan es así que en el día de ayer, el site argentino “El Cronista”, reflejaba el mayor consenso existente entre empresarios y analistas de que esta semana el gobierno argentino confirmaría una nueva banda de flotación del dólar con un nuevo piso en $ 3,50, con el objetivo de proteger a la economía interna.

Aquí vale la pena recordar que al 1 de setiembre, el dólar cotizaba en Argentina alrededor de $ 3,03. En la jornada del viernes, el dólar había cerrado en las pizarras a $ 3,47 en la punta vendedora minorista.
La apuesta que hace el mercado, es a la continuidad de la depreciación del peso argentino. En este sentido, los futuros en el mercado Rofex se operan a $ 3,50 para fin de año y a $ 3,55 para finales de enero. Resulta relevante hacer notar que en este mercado interviene con sus operatorias el BCRA, lo cual implica que sin su intervención, la cotización de los futuros de la divisa norteamericana podría ser más elevada que la observada.
De hecho, en Nueva York, para los contratos NDF, las operaciones concretadas en la jornada del viernes se pactaron a $ 3,85 a 30 días.

Este movimiento al alza del dólar durante las últimas semanas, cuando hace solamente un par de meses, el BCRA se esforzaba en torcer a la baja al tipo de cambio, genera cierta incertidumbre acerca de lo que está ocurriendo en la economía argentina.
Y lo que está ocurriendo tiene una explicación no demasiado compleja y que se vincula al cambio de escenario económico tanto interno como internacional. La fuerte caída de los precios de los commodities agrícolas (el precio de la soja pasó en poco tiempo de un nivel máximo de US$ 600 la tonelada a los actuales US$ 300), ha representado un duro golpe para las cuentas públicas y también para el campo argentino. Tanto el sector público como el campo argentino se encuentran hoy por hoy en una situación peor que en pleno conflicto entre ambos, incluso en su escenario más negativo para ambos (retenciones móviles para el campo, y retenciones fijas en el caso del gobierno).

Por otra parte, en los primeros meses del año (primer trimestre y buena parte del segundo trimestre), el ritmo de crecimiento en los precios se había visto acelerado, llegando la tasa de inflación minorista a superar el 30% interanual, lo cual produjo un deterioro significativo en el tipo de cambio real, afectando en buena medida a la industria nacional.
La incertidumbre externa e interna afectó a la demanda doméstica de Argentina (la demanda externa también fue afectada por la crisis), produciendo una fuerte desaceleración inflacionaria.
En este contexto y ante la necesidad de recomponer las cuentas fiscales y la situación de competitividad de la economía argentina, el gobierno argentino y el BCRA decidieron que la moneda estadounidense se fortalezca en relación al dólar a un ritmo mucho mayor que el observado hasta el momento.
Con este panorama más claro, la pregunta que surge de un modo inevitable es ¿Hasta dónde puede llegar el tipo de cambio en Argentina?

Las versiones publicadas por el “El Cronista” acerca de la evolución del dólar en Argentina es que, desde el gobierno, existe la voluntad de que la divisa norteamericana alcance los $ 4,00, siguiendo un sendero de crecimiento gradual.
La concreción de esta posibilidad implicaría un alza del 15,3% del tipo de cambio que, dependiendo con la velocidad en que se realice, daría lugar a una interesante ganancia.

En este sentido, es necesario poner en alerta que la expectativa de que el dólar en Argentina pudiera ir mucho más allá de los $ 3,50 implica un riesgo para el sistema financiero argentino ya que incentiva a los ahorristas a retirar su dinero de las entidades bancarias y recurrir al dólar como refugio seguro.
Visto de este modo, la decisión de acomodar el tipo de cambio para mejorar la competitividad del peso argentino, daña uno de los valores que más se había resaltado en relación a la intervención del BCRA en el mercado cambiario como lo era la estabilidad del tipo de cambio.

A pesar del riesgo que implica la decisión de depreciar el tipo de cambio, el BCRA tiene capacidad como para controlar su evolución, lo cual brinda un cierto grado de previsibilidad. De todos modos, sería un gran aporte a la confianza del mercado que se procure una evolución muy lenta del tipo de cambio de modo tal de no generar incentivos peligrosos para apostar a favor del dólar.

Por último, es necesario realizar una mención particular a la potencial mejora fiscal generada por la depreciación cambiaria. Si bien un dólar más depreciado, genera un incremento de la recaudación en pesos producto de las retenciones a las exportaciones y derechos de importación, también genera una mayor necesidad de recaudación en términos de pesos para hacer frente al cumplimiento del programa financiero (en 2009, las obligaciones por la deuda denominada en dólares, supera los US$ 8.000 millones). Ello hace que el impacto positivo de la depreciación cambiaria quede reducido significativamente.
Va quedando en claro, que ante esta situación crítica por la que atraviesa la economía argentina, el tipo de cambio es uno de los instrumentos que utilizará el gobierno para recomponer la salud de la economía argentina.
¿Puede llegar el dólar a los $ 4 en 2009? Posiblemente sí, pero ello estará muy condicionado a que no se generen presiones inflacionarias ni a que se incrementen las turbulencias en el mercado doméstico que puedan poner en riesgo la estabilidad cambiaria.

Así, con las cartas sobre la mesa, y siempre considerando el nivel de riesgo que implica toda apuesta financiera en Argentina, los activos en dólares ganan atractivo como estrategia de inversión.
Nos encontraremos nuevamente mañana,


Horacio Pozzo
(de www.latinforme.com)